Text & Media
Con el elemento texto y multimedia de TYPO3 se puede añadir imágenes a los distintos bloques de texto que se creen en una página web. Además, permite, gracias a sus propiedades, modificar la posición y el tamaño de todos los documentos visuales que se añadan.
¿Cómo se crea este elemento?
Elemento centrado arriba del texto
Los elementos audiovisuales se verán centrados encima de este texto.
Elemento arriba del texto a la derecha

A quien madruga, Dios le ayuda, aunque no por mucho madrugar amanezca más temprano. Más vale tarde que nunca, y quien algo quiere, algo le cuesta. No dejes para mañana lo que puedas hacer hoy, porque el que mucho abarca, poco aprieta.
Dime con quién andas y te diré quién eres, que más vale solo que mal acompañado. En casa de herrero, cuchillo de palo, y donde hay patrón, no manda marinero. Cada maestrillo tiene su librillo, y a buen entendedor, pocas palabras bastan.
No hay mal que por bien no venga, que después de la tempestad siempre llega la calma. Más vale prevenir que curar, y cuando el río suena, agua lleva. A mal tiempo, buena cara, porque quien ríe último, ríe mejor.
Cría cuervos y te sacarán los ojos, pero al mal paso, darle prisa. A caballo regalado no le mires el diente, y aunque la mona se vista de seda, mona se queda. No todo lo que reluce es oro, y más vale pájaro en mano que ciento volando.
Quien mucho habla, mucho yerra; por la boca muere el pez. El que calla, otorga, y más vale un “toma” que dos “te daré”. A falta de pan, buenas son tortas, y donde una puerta se cierra, otra se abre.
En boca cerrada no entran moscas, y a río revuelto, ganancia de pescadores. Ojos que no ven, corazón que no siente, aunque más sabe el diablo por viejo que por diablo. Quien busca, encuentra, y a grandes males, grandes remedios.
El hábito no hace al monje, pero obras son amores y no buenas razones. Cada oveja con su pareja, y el que tiene boca se equivoca. No hay rosa sin espinas ni camino sin piedras. A falta de palabras, sobran los hechos, y quien siembra vientos, recoge tempestades.
En fin, al pan, pan, y al vino, vino, porque más vale poco y bueno que mucho y malo. A todo cerdo le llega su San Martín, y al final, el tiempo pone a cada uno en su lugar.
Elemento arriba a la izquierda

A quien madruga, Dios le ayuda, aunque no por mucho madrugar amanezca más temprano. Más vale tarde que nunca, y quien algo quiere, algo le cuesta. No dejes para mañana lo que puedas hacer hoy, porque el que mucho abarca, poco aprieta.
Dime con quién andas y te diré quién eres, que más vale solo que mal acompañado. En casa de herrero, cuchillo de palo, y donde hay patrón, no manda marinero. Cada maestrillo tiene su librillo, y a buen entendedor, pocas palabras bastan.
No hay mal que por bien no venga, que después de la tempestad siempre llega la calma. Más vale prevenir que curar, y cuando el río suena, agua lleva. A mal tiempo, buena cara, porque quien ríe último, ríe mejor.
Cría cuervos y te sacarán los ojos, pero al mal paso, darle prisa. A caballo regalado no le mires el diente, y aunque la mona se vista de seda, mona se queda. No todo lo que reluce es oro, y más vale pájaro en mano que ciento volando.
Quien mucho habla, mucho yerra; por la boca muere el pez. El que calla, otorga, y más vale un “toma” que dos “te daré”. A falta de pan, buenas son tortas, y donde una puerta se cierra, otra se abre.
En boca cerrada no entran moscas, y a río revuelto, ganancia de pescadores. Ojos que no ven, corazón que no siente, aunque más sabe el diablo por viejo que por diablo. Quien busca, encuentra, y a grandes males, grandes remedios.
El hábito no hace al monje, pero obras son amores y no buenas razones. Cada oveja con su pareja, y el que tiene boca se equivoca. No hay rosa sin espinas ni camino sin piedras. A falta de palabras, sobran los hechos, y quien siembra vientos, recoge tempestades.
En fin, al pan, pan, y al vino, vino, porque más vale poco y bueno que mucho y malo. A todo cerdo le llega su San Martín, y al final, el tiempo pone a cada uno en su lugar.
Elemento centrado debajo del texto

A quien madruga, Dios le ayuda, aunque no por mucho madrugar amanezca más temprano. Más vale tarde que nunca, y quien algo quiere, algo le cuesta. No dejes para mañana lo que puedas hacer hoy, porque el que mucho abarca, poco aprieta.
Dime con quién andas y te diré quién eres, que más vale solo que mal acompañado. En casa de herrero, cuchillo de palo, y donde hay patrón, no manda marinero. Cada maestrillo tiene su librillo, y a buen entendedor, pocas palabras bastan.
No hay mal que por bien no venga, que después de la tempestad siempre llega la calma. Más vale prevenir que curar, y cuando el río suena, agua lleva. A mal tiempo, buena cara, porque quien ríe último, ríe mejor.
Cría cuervos y te sacarán los ojos, pero al mal paso, darle prisa. A caballo regalado no le mires el diente, y aunque la mona se vista de seda, mona se queda. No todo lo que reluce es oro, y más vale pájaro en mano que ciento volando.
Quien mucho habla, mucho yerra; por la boca muere el pez. El que calla, otorga, y más vale un “toma” que dos “te daré”. A falta de pan, buenas son tortas, y donde una puerta se cierra, otra se abre.
En boca cerrada no entran moscas, y a río revuelto, ganancia de pescadores. Ojos que no ven, corazón que no siente, aunque más sabe el diablo por viejo que por diablo. Quien busca, encuentra, y a grandes males, grandes remedios.
El hábito no hace al monje, pero obras son amores y no buenas razones. Cada oveja con su pareja, y el que tiene boca se equivoca. No hay rosa sin espinas ni camino sin piedras. A falta de palabras, sobran los hechos, y quien siembra vientos, recoge tempestades.
En fin, al pan, pan, y al vino, vino, porque más vale poco y bueno que mucho y malo. A todo cerdo le llega su San Martín, y al final, el tiempo pone a cada uno en su lugar.
Elemento debajo del texto a la derecha

A quien madruga, Dios le ayuda, aunque no por mucho madrugar amanezca más temprano. Más vale tarde que nunca, y quien algo quiere, algo le cuesta. No dejes para mañana lo que puedas hacer hoy, porque el que mucho abarca, poco aprieta.
Dime con quién andas y te diré quién eres, que más vale solo que mal acompañado. En casa de herrero, cuchillo de palo, y donde hay patrón, no manda marinero. Cada maestrillo tiene su librillo, y a buen entendedor, pocas palabras bastan.
No hay mal que por bien no venga, que después de la tempestad siempre llega la calma. Más vale prevenir que curar, y cuando el río suena, agua lleva. A mal tiempo, buena cara, porque quien ríe último, ríe mejor.
Cría cuervos y te sacarán los ojos, pero al mal paso, darle prisa. A caballo regalado no le mires el diente, y aunque la mona se vista de seda, mona se queda. No todo lo que reluce es oro, y más vale pájaro en mano que ciento volando.
Quien mucho habla, mucho yerra; por la boca muere el pez. El que calla, otorga, y más vale un “toma” que dos “te daré”. A falta de pan, buenas son tortas, y donde una puerta se cierra, otra se abre.
En boca cerrada no entran moscas, y a río revuelto, ganancia de pescadores. Ojos que no ven, corazón que no siente, aunque más sabe el diablo por viejo que por diablo. Quien busca, encuentra, y a grandes males, grandes remedios.
El hábito no hace al monje, pero obras son amores y no buenas razones. Cada oveja con su pareja, y el que tiene boca se equivoca. No hay rosa sin espinas ni camino sin piedras. A falta de palabras, sobran los hechos, y quien siembra vientos, recoge tempestades.
En fin, al pan, pan, y al vino, vino, porque más vale poco y bueno que mucho y malo. A todo cerdo le llega su San Martín, y al final, el tiempo pone a cada uno en su lugar.
Elemento debajo del texto a la izquierda

A quien madruga, Dios le ayuda, aunque no por mucho madrugar amanezca más temprano. Más vale tarde que nunca, y quien algo quiere, algo le cuesta. No dejes para mañana lo que puedas hacer hoy, porque el que mucho abarca, poco aprieta.
Dime con quién andas y te diré quién eres, que más vale solo que mal acompañado. En casa de herrero, cuchillo de palo, y donde hay patrón, no manda marinero. Cada maestrillo tiene su librillo, y a buen entendedor, pocas palabras bastan.
No hay mal que por bien no venga, que después de la tempestad siempre llega la calma. Más vale prevenir que curar, y cuando el río suena, agua lleva. A mal tiempo, buena cara, porque quien ríe último, ríe mejor.
Cría cuervos y te sacarán los ojos, pero al mal paso, darle prisa. A caballo regalado no le mires el diente, y aunque la mona se vista de seda, mona se queda. No todo lo que reluce es oro, y más vale pájaro en mano que ciento volando.
Quien mucho habla, mucho yerra; por la boca muere el pez. El que calla, otorga, y más vale un “toma” que dos “te daré”. A falta de pan, buenas son tortas, y donde una puerta se cierra, otra se abre.
En boca cerrada no entran moscas, y a río revuelto, ganancia de pescadores. Ojos que no ven, corazón que no siente, aunque más sabe el diablo por viejo que por diablo. Quien busca, encuentra, y a grandes males, grandes remedios.
El hábito no hace al monje, pero obras son amores y no buenas razones. Cada oveja con su pareja, y el que tiene boca se equivoca. No hay rosa sin espinas ni camino sin piedras. A falta de palabras, sobran los hechos, y quien siembra vientos, recoge tempestades.
En fin, al pan, pan, y al vino, vino, porque más vale poco y bueno que mucho y malo. A todo cerdo le llega su San Martín, y al final, el tiempo pone a cada uno en su lugar.
Imagen dentro del texto en la derecha

A quien madruga, Dios le ayuda, aunque no por mucho madrugar amanezca más temprano. Más vale tarde que nunca, y quien algo quiere, algo le cuesta. No dejes para mañana lo que puedas hacer hoy, porque el que mucho abarca, poco aprieta.
Dime con quién andas y te diré quién eres, que más vale solo que mal acompañado. En casa de herrero, cuchillo de palo, y donde hay patrón, no manda marinero. Cada maestrillo tiene su librillo, y a buen entendedor, pocas palabras bastan.
No hay mal que por bien no venga, que después de la tempestad siempre llega la calma. Más vale prevenir que curar, y cuando el río suena, agua lleva. A mal tiempo, buena cara, porque quien ríe último, ríe mejor.
Cría cuervos y te sacarán los ojos, pero al mal paso, darle prisa. A caballo regalado no le mires el diente, y aunque la mona se vista de seda, mona se queda. No todo lo que reluce es oro, y más vale pájaro en mano que ciento volando.
Quien mucho habla, mucho yerra; por la boca muere el pez. El que calla, otorga, y más vale un “toma” que dos “te daré”. A falta de pan, buenas son tortas, y donde una puerta se cierra, otra se abre.
En boca cerrada no entran moscas, y a río revuelto, ganancia de pescadores. Ojos que no ven, corazón que no siente, aunque más sabe el diablo por viejo que por diablo. Quien busca, encuentra, y a grandes males, grandes remedios.
El hábito no hace al monje, pero obras son amores y no buenas razones. Cada oveja con su pareja, y el que tiene boca se equivoca. No hay rosa sin espinas ni camino sin piedras. A falta de palabras, sobran los hechos, y quien siembra vientos, recoge tempestades.
En fin, al pan, pan, y al vino, vino, porque más vale poco y bueno que mucho y malo. A todo cerdo le llega su San Martín, y al final, el tiempo pone a cada uno en su lugar.
Imagen dentro del texto a la izquierda

A quien madruga, Dios le ayuda, aunque no por mucho madrugar amanezca más temprano. Más vale tarde que nunca, y quien algo quiere, algo le cuesta. No dejes para mañana lo que puedas hacer hoy, porque el que mucho abarca, poco aprieta.
Dime con quién andas y te diré quién eres, que más vale solo que mal acompañado. En casa de herrero, cuchillo de palo, y donde hay patrón, no manda marinero. Cada maestrillo tiene su librillo, y a buen entendedor, pocas palabras bastan.
No hay mal que por bien no venga, que después de la tempestad siempre llega la calma. Más vale prevenir que curar, y cuando el río suena, agua lleva. A mal tiempo, buena cara, porque quien ríe último, ríe mejor.
Cría cuervos y te sacarán los ojos, pero al mal paso, darle prisa. A caballo regalado no le mires el diente, y aunque la mona se vista de seda, mona se queda. No todo lo que reluce es oro, y más vale pájaro en mano que ciento volando.
Quien mucho habla, mucho yerra; por la boca muere el pez. El que calla, otorga, y más vale un “toma” que dos “te daré”. A falta de pan, buenas son tortas, y donde una puerta se cierra, otra se abre.
En boca cerrada no entran moscas, y a río revuelto, ganancia de pescadores. Ojos que no ven, corazón que no siente, aunque más sabe el diablo por viejo que por diablo. Quien busca, encuentra, y a grandes males, grandes remedios.
El hábito no hace al monje, pero obras son amores y no buenas razones. Cada oveja con su pareja, y el que tiene boca se equivoca. No hay rosa sin espinas ni camino sin piedras. A falta de palabras, sobran los hechos, y quien siembra vientos, recoge tempestades.
En fin, al pan, pan, y al vino, vino, porque más vale poco y bueno que mucho y malo. A todo cerdo le llega su San Martín, y al final, el tiempo pone a cada uno en su lugar.

Imagen acompañando al texto a la derecha
A quien madruga, Dios le ayuda, aunque no por mucho madrugar amanezca más temprano. Más vale tarde que nunca, y quien algo quiere, algo le cuesta. No dejes para mañana lo que puedas hacer hoy, porque el que mucho abarca, poco aprieta.
Dime con quién andas y te diré quién eres, que más vale solo que mal acompañado. En casa de herrero, cuchillo de palo, y donde hay patrón, no manda marinero. Cada maestrillo tiene su librillo, y a buen entendedor, pocas palabras bastan.
No hay mal que por bien no venga, que después de la tempestad siempre llega la calma. Más vale prevenir que curar, y cuando el río suena, agua lleva. A mal tiempo, buena cara, porque quien ríe último, ríe mejor.
Cría cuervos y te sacarán los ojos, pero al mal paso, darle prisa. A caballo regalado no le mires el diente, y aunque la mona se vista de seda, mona se queda. No todo lo que reluce es oro, y más vale pájaro en mano que ciento volando.
Quien mucho habla, mucho yerra; por la boca muere el pez. El que calla, otorga, y más vale un “toma” que dos “te daré”. A falta de pan, buenas son tortas, y donde una puerta se cierra, otra se abre.
En boca cerrada no entran moscas, y a río revuelto, ganancia de pescadores. Ojos que no ven, corazón que no siente, aunque más sabe el diablo por viejo que por diablo. Quien busca, encuentra, y a grandes males, grandes remedios.
El hábito no hace al monje, pero obras son amores y no buenas razones. Cada oveja con su pareja, y el que tiene boca se equivoca. No hay rosa sin espinas ni camino sin piedras. A falta de palabras, sobran los hechos, y quien siembra vientos, recoge tempestades.
En fin, al pan, pan, y al vino, vino, porque más vale poco y bueno que mucho y malo. A todo cerdo le llega su San Martín, y al final, el tiempo pone a cada uno en su lugar.

Imagen acompañando al texto a la izquierda
A quien madruga, Dios le ayuda, aunque no por mucho madrugar amanezca más temprano. Más vale tarde que nunca, y quien algo quiere, algo le cuesta. No dejes para mañana lo que puedas hacer hoy, porque el que mucho abarca, poco aprieta.
Dime con quién andas y te diré quién eres, que más vale solo que mal acompañado. En casa de herrero, cuchillo de palo, y donde hay patrón, no manda marinero. Cada maestrillo tiene su librillo, y a buen entendedor, pocas palabras bastan.
No hay mal que por bien no venga, que después de la tempestad siempre llega la calma. Más vale prevenir que curar, y cuando el río suena, agua lleva. A mal tiempo, buena cara, porque quien ríe último, ríe mejor.
Cría cuervos y te sacarán los ojos, pero al mal paso, darle prisa. A caballo regalado no le mires el diente, y aunque la mona se vista de seda, mona se queda. No todo lo que reluce es oro, y más vale pájaro en mano que ciento volando.
Quien mucho habla, mucho yerra; por la boca muere el pez. El que calla, otorga, y más vale un “toma” que dos “te daré”. A falta de pan, buenas son tortas, y donde una puerta se cierra, otra se abre.
En boca cerrada no entran moscas, y a río revuelto, ganancia de pescadores. Ojos que no ven, corazón que no siente, aunque más sabe el diablo por viejo que por diablo. Quien busca, encuentra, y a grandes males, grandes remedios.
El hábito no hace al monje, pero obras son amores y no buenas razones. Cada oveja con su pareja, y el que tiene boca se equivoca. No hay rosa sin espinas ni camino sin piedras. A falta de palabras, sobran los hechos, y quien siembra vientos, recoge tempestades.
En fin, al pan, pan, y al vino, vino, porque más vale poco y bueno que mucho y malo. A todo cerdo le llega su San Martín, y al final, el tiempo pone a cada uno en su lugar.
Dos imágenes centradas sobre el texto


A quien madruga, Dios le ayuda, aunque no por mucho madrugar amanezca más temprano. Más vale tarde que nunca, y quien algo quiere, algo le cuesta. No dejes para mañana lo que puedas hacer hoy, porque el que mucho abarca, poco aprieta.
Dime con quién andas y te diré quién eres, que más vale solo que mal acompañado. En casa de herrero, cuchillo de palo, y donde hay patrón, no manda marinero. Cada maestrillo tiene su librillo, y a buen entendedor, pocas palabras bastan.
No hay mal que por bien no venga, que después de la tempestad siempre llega la calma. Más vale prevenir que curar, y cuando el río suena, agua lleva. A mal tiempo, buena cara, porque quien ríe último, ríe mejor.
Cría cuervos y te sacarán los ojos, pero al mal paso, darle prisa. A caballo regalado no le mires el diente, y aunque la mona se vista de seda, mona se queda. No todo lo que reluce es oro, y más vale pájaro en mano que ciento volando.
Quien mucho habla, mucho yerra; por la boca muere el pez. El que calla, otorga, y más vale un “toma” que dos “te daré”. A falta de pan, buenas son tortas, y donde una puerta se cierra, otra se abre.
En boca cerrada no entran moscas, y a río revuelto, ganancia de pescadores. Ojos que no ven, corazón que no siente, aunque más sabe el diablo por viejo que por diablo. Quien busca, encuentra, y a grandes males, grandes remedios.
El hábito no hace al monje, pero obras son amores y no buenas razones. Cada oveja con su pareja, y el que tiene boca se equivoca. No hay rosa sin espinas ni camino sin piedras. A falta de palabras, sobran los hechos, y quien siembra vientos, recoge tempestades.
En fin, al pan, pan, y al vino, vino, porque más vale poco y bueno que mucho y malo. A todo cerdo le llega su San Martín, y al final, el tiempo pone a cada uno en su lugar.
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A quien madruga, Dios le ayuda, aunque no por mucho madrugar amanezca más temprano. Más vale tarde que nunca, y quien algo quiere, algo le cuesta. No dejes para mañana lo que puedas hacer hoy, porque el que mucho abarca, poco aprieta.
Dime con quién andas y te diré quién eres, que más vale solo que mal acompañado. En casa de herrero, cuchillo de palo, y donde hay patrón, no manda marinero. Cada maestrillo tiene su librillo, y a buen entendedor, pocas palabras bastan.
No hay mal que por bien no venga, que después de la tempestad siempre llega la calma. Más vale prevenir que curar, y cuando el río suena, agua lleva. A mal tiempo, buena cara, porque quien ríe último, ríe mejor.
Cría cuervos y te sacarán los ojos, pero al mal paso, darle prisa. A caballo regalado no le mires el diente, y aunque la mona se vista de seda, mona se queda. No todo lo que reluce es oro, y más vale pájaro en mano que ciento volando.
Quien mucho habla, mucho yerra; por la boca muere el pez. El que calla, otorga, y más vale un “toma” que dos “te daré”. A falta de pan, buenas son tortas, y donde una puerta se cierra, otra se abre.
En boca cerrada no entran moscas, y a río revuelto, ganancia de pescadores. Ojos que no ven, corazón que no siente, aunque más sabe el diablo por viejo que por diablo. Quien busca, encuentra, y a grandes males, grandes remedios.
El hábito no hace al monje, pero obras son amores y no buenas razones. Cada oveja con su pareja, y el que tiene boca se equivoca. No hay rosa sin espinas ni camino sin piedras. A falta de palabras, sobran los hechos, y quien siembra vientos, recoge tempestades.
En fin, al pan, pan, y al vino, vino, porque más vale poco y bueno que mucho y malo. A todo cerdo le llega su San Martín, y al final, el tiempo pone a cada uno en su lugar.
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A quien madruga, Dios le ayuda, aunque no por mucho madrugar amanezca más temprano. Más vale tarde que nunca, y quien algo quiere, algo le cuesta. No dejes para mañana lo que puedas hacer hoy, porque el que mucho abarca, poco aprieta.
Dime con quién andas y te diré quién eres, que más vale solo que mal acompañado. En casa de herrero, cuchillo de palo, y donde hay patrón, no manda marinero. Cada maestrillo tiene su librillo, y a buen entendedor, pocas palabras bastan.
No hay mal que por bien no venga, que después de la tempestad siempre llega la calma. Más vale prevenir que curar, y cuando el río suena, agua lleva. A mal tiempo, buena cara, porque quien ríe último, ríe mejor.
Cría cuervos y te sacarán los ojos, pero al mal paso, darle prisa. A caballo regalado no le mires el diente, y aunque la mona se vista de seda, mona se queda. No todo lo que reluce es oro, y más vale pájaro en mano que ciento volando.
Quien mucho habla, mucho yerra; por la boca muere el pez. El que calla, otorga, y más vale un “toma” que dos “te daré”. A falta de pan, buenas son tortas, y donde una puerta se cierra, otra se abre.
En boca cerrada no entran moscas, y a río revuelto, ganancia de pescadores. Ojos que no ven, corazón que no siente, aunque más sabe el diablo por viejo que por diablo. Quien busca, encuentra, y a grandes males, grandes remedios.
El hábito no hace al monje, pero obras son amores y no buenas razones. Cada oveja con su pareja, y el que tiene boca se equivoca. No hay rosa sin espinas ni camino sin piedras. A falta de palabras, sobran los hechos, y quien siembra vientos, recoge tempestades.
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Dime con quién andas y te diré quién eres, que más vale solo que mal acompañado. En casa de herrero, cuchillo de palo, y donde hay patrón, no manda marinero. Cada maestrillo tiene su librillo, y a buen entendedor, pocas palabras bastan.
No hay mal que por bien no venga, que después de la tempestad siempre llega la calma. Más vale prevenir que curar, y cuando el río suena, agua lleva. A mal tiempo, buena cara, porque quien ríe último, ríe mejor.
Cría cuervos y te sacarán los ojos, pero al mal paso, darle prisa. A caballo regalado no le mires el diente, y aunque la mona se vista de seda, mona se queda. No todo lo que reluce es oro, y más vale pájaro en mano que ciento volando.
Quien mucho habla, mucho yerra; por la boca muere el pez. El que calla, otorga, y más vale un “toma” que dos “te daré”. A falta de pan, buenas son tortas, y donde una puerta se cierra, otra se abre.
En boca cerrada no entran moscas, y a río revuelto, ganancia de pescadores. Ojos que no ven, corazón que no siente, aunque más sabe el diablo por viejo que por diablo. Quien busca, encuentra, y a grandes males, grandes remedios.
El hábito no hace al monje, pero obras son amores y no buenas razones. Cada oveja con su pareja, y el que tiene boca se equivoca. No hay rosa sin espinas ni camino sin piedras. A falta de palabras, sobran los hechos, y quien siembra vientos, recoge tempestades.
En fin, al pan, pan, y al vino, vino, porque más vale poco y bueno que mucho y malo. A todo cerdo le llega su San Martín, y al final, el tiempo pone a cada uno en su lugar.
